El país se desangra en medio de una crisis donde las tensiones culturales-religiosas entre suníes, chiíes y kurdos árabes han llegado a un punto de inflexión del cual ya no hay retorno.
Cuando pensamos en Oriente Medio, inexorablemente nos referimos a países que no funcionan como tales dado que representan una mezcla de naciones sin Estado y con una marcada divergencia étnica y religiosa entre los pueblos que las conforman.
Hoy, las grandes potencias se debaten entre la unión de lo que parecería imposible o, en cambio, apoyar una división que a largo plazo permita pensar en una región más estable y así, de esta manera, garantizar su capacidad de influencia.
Históricamente no se le ha dado especial trascendencia a éstos aspectos; la invasión del país llevada a cabo por las tropas de EEUU y de la OTAN en 2003 dejó en evidencia que no todo puede resolverse mediante el uso de la fuerza y de las armas, quedando de manifiesto con su posterior retirada a fines de 2011 en medio de un caos generalizado y con la desestabilización regional más preocupante de los últimos tiempos.
Desde principio de mes, milicias desde Siria inspiradas en ramas de Al-Qaeda y equipadas con todo tipo de armas automáticas y armamento portátil moderno, avanzan conquistando ciudades con el objetivo de imponerse como un Estado Islámico entre Irak y Siria bajo las siglas ISIS. Actualmente el ISIS cuenta con el apoyo de distintas ramificaciones insurgentes como Al-Nusra, y otras milicias surgidas del antiguo partido de Husein. A todo esto, el ejército de Irak es incapaz de detener el avance de éstas fuerzas, a pesar de haber heredado armas y equipamiento militar de los Estados Unidos. Hoy pueden verse en las afueras de Bagdad tanques de guerra M1 Abrams puestos fuera de combate en las encarnizadas luchas que se originan entre los distintos bandos.
Alrededor del 60% de la población de Irak son chiíes. Para la milicia terrorista ISIS los chiíes no son musulmanes por lo que amenazan con asediar los sitios sagrados de los chiíes a medida que avanzan por sus tierras. Varios centenares de soldados capturados en combate fueron ejecutados y luego difundieron imágenes y fotografías de las masacres con mensajes anti-chiíes alimentando la confrontación entre suníes y chiíes. Los yihadistas ya controlan Mosul y la mayor refinería de Petróleo por lo que han dejado de depender de la ayuda exterior. Esta organización terrorista, la de mayor recurso económico del mundo, se autofinancia para disponer de material militar pesado como tanques y helicópteros. Por ejemplo, en Siria ya lo hacen con las extorsiones que cobran a los cristianos que quedaron a cambio de protección. Con la mayor refinería de petróleo del país bajo su poder, los yihadistas controlan además el campo petrolífero de Ajeel, situado cerca de Baiji, también en la provincia de Salahudín. El grupo terrorista se ha hecho más fuerte allí donde la población está dividida y los musulmanes sunitas son mayoría. Al igual que lo ocurrido por el pueblo de Siria, en Irak, muchos sunitas apoyan las milicias como si fueran enemigos de sus opresores. Los sunitas se sienten discriminados por el Gobierno en Bagdad dominado casi íntegramente por chiitas. En tal sentido, la milicia terrorista avanza fácilmente a la vez que los combatientes locales rebeldes se suman a sus filas. Las milicias chiíes en ya pelean contra el ISIS.
El norte del país es dominado por los kurdos. El Kurdistán, que abarca regiones de cinco países, funciona como un estado sin estado. Ante la ofensiva de ISIS, los kurdos temen perder el control de su región, hoy bajo administración del gobierno federal del Kurdistán. Por eso han movilizado sus propias tropas.
Este caos generalizado, sumado a la lucha por el poder, ha sumido al país a una división de la que ya será imposible de retroceder.
Mientras tanto, Estados Unidos mira expectante en momentos que analiza una intervención del tipo “quirúrgica” contra objetivos estratégicos en pos de debilitar el accionar de las milicias. En definitiva, los mismos errores del pasado…
En cambio, Rusia aprovecha la crisis refrendar los errores de Estados Unidos en Irak, al tiempo que se disfuman las posibles acciones estadounidenses en el conflicto de Ucrania. China, el gigante asiático excepcionalmente reconocido cliente por ser el comprador de la mitad del petróleo iraquí, se mantiene al margen del conflicto como lo ha hecho en los casos de Libia y Siria. En ese escenario, lamentablemente la guerra terminará escalando hasta alcanzar magnitudes inimaginables hasta el momento, prometiendo desencadenar una revuelta regional sin precedentes.
Cuando pensamos en Oriente Medio, inexorablemente nos referimos a países que no funcionan como tales dado que representan una mezcla de naciones sin Estado y con una marcada divergencia étnica y religiosa entre los pueblos que las conforman.
Hoy, las grandes potencias se debaten entre la unión de lo que parecería imposible o, en cambio, apoyar una división que a largo plazo permita pensar en una región más estable y así, de esta manera, garantizar su capacidad de influencia.
Históricamente no se le ha dado especial trascendencia a éstos aspectos; la invasión del país llevada a cabo por las tropas de EEUU y de la OTAN en 2003 dejó en evidencia que no todo puede resolverse mediante el uso de la fuerza y de las armas, quedando de manifiesto con su posterior retirada a fines de 2011 en medio de un caos generalizado y con la desestabilización regional más preocupante de los últimos tiempos.
Desde principio de mes, milicias desde Siria inspiradas en ramas de Al-Qaeda y equipadas con todo tipo de armas automáticas y armamento portátil moderno, avanzan conquistando ciudades con el objetivo de imponerse como un Estado Islámico entre Irak y Siria bajo las siglas ISIS. Actualmente el ISIS cuenta con el apoyo de distintas ramificaciones insurgentes como Al-Nusra, y otras milicias surgidas del antiguo partido de Husein. A todo esto, el ejército de Irak es incapaz de detener el avance de éstas fuerzas, a pesar de haber heredado armas y equipamiento militar de los Estados Unidos. Hoy pueden verse en las afueras de Bagdad tanques de guerra M1 Abrams puestos fuera de combate en las encarnizadas luchas que se originan entre los distintos bandos.
Alrededor del 60% de la población de Irak son chiíes. Para la milicia terrorista ISIS los chiíes no son musulmanes por lo que amenazan con asediar los sitios sagrados de los chiíes a medida que avanzan por sus tierras. Varios centenares de soldados capturados en combate fueron ejecutados y luego difundieron imágenes y fotografías de las masacres con mensajes anti-chiíes alimentando la confrontación entre suníes y chiíes. Los yihadistas ya controlan Mosul y la mayor refinería de Petróleo por lo que han dejado de depender de la ayuda exterior. Esta organización terrorista, la de mayor recurso económico del mundo, se autofinancia para disponer de material militar pesado como tanques y helicópteros. Por ejemplo, en Siria ya lo hacen con las extorsiones que cobran a los cristianos que quedaron a cambio de protección. Con la mayor refinería de petróleo del país bajo su poder, los yihadistas controlan además el campo petrolífero de Ajeel, situado cerca de Baiji, también en la provincia de Salahudín. El grupo terrorista se ha hecho más fuerte allí donde la población está dividida y los musulmanes sunitas son mayoría. Al igual que lo ocurrido por el pueblo de Siria, en Irak, muchos sunitas apoyan las milicias como si fueran enemigos de sus opresores. Los sunitas se sienten discriminados por el Gobierno en Bagdad dominado casi íntegramente por chiitas. En tal sentido, la milicia terrorista avanza fácilmente a la vez que los combatientes locales rebeldes se suman a sus filas. Las milicias chiíes en ya pelean contra el ISIS.
El norte del país es dominado por los kurdos. El Kurdistán, que abarca regiones de cinco países, funciona como un estado sin estado. Ante la ofensiva de ISIS, los kurdos temen perder el control de su región, hoy bajo administración del gobierno federal del Kurdistán. Por eso han movilizado sus propias tropas.
Este caos generalizado, sumado a la lucha por el poder, ha sumido al país a una división de la que ya será imposible de retroceder.
Mientras tanto, Estados Unidos mira expectante en momentos que analiza una intervención del tipo “quirúrgica” contra objetivos estratégicos en pos de debilitar el accionar de las milicias. En definitiva, los mismos errores del pasado…
En cambio, Rusia aprovecha la crisis refrendar los errores de Estados Unidos en Irak, al tiempo que se disfuman las posibles acciones estadounidenses en el conflicto de Ucrania. China, el gigante asiático excepcionalmente reconocido cliente por ser el comprador de la mitad del petróleo iraquí, se mantiene al margen del conflicto como lo ha hecho en los casos de Libia y Siria. En ese escenario, lamentablemente la guerra terminará escalando hasta alcanzar magnitudes inimaginables hasta el momento, prometiendo desencadenar una revuelta regional sin precedentes.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario